Best of Contemporary Mexican Fiction
Anthology Reading
with editor Álvaro Uribe and fiction writers
Vivian Abenshushan and Cristina Rivera-Garza
Thursday, March 11, 8:00 p.m
a UA Prose Series Reading
Co-Sponsored by the Consulate of Mexico in Tucson and UA BookStores


Wendy: Your biography includes many years of diplomatic life with the Mexican Foreign Service. Does this ‘other’ aspect of your professional life surface in your fiction writing?
Su biografía incluye años de vida diplomática con el Servicio Exterior Mexicano. ¿Juega algún papel este ‘otro’ aspecto de su vida profesional en sus ficciones?

Álvaro: It would be impossible, and I think unwise, to cut off one’s own experience, including professional experience, from one’s writing. Being a diplomat allowed me, among many other things, to live for 12 years in Paris. Much of what I’ve written and indeed still am writing today is set in Paris. One of my short stories, “El rehén” [“The Hostage”], is about the kidnapping of a Mexican diplomat in Paris. You are what you remember, and also what you wish you could forget.
Sería imposible, y pienso que indeseable, amputar la experiencia propia, incluyendo la profesional, de lo que uno escribe. Ser diplomático me permitió, entre muchas otras cosas, vivir 12 años en París. Mucho de lo que he escrito, y aun de lo que escribo ahora, tiene escenarios parisienses. Uno de mis cuentos, “El rehén”, trata de un diplomático mexicano secuestrado en París. Uno es lo que recuerda y, también, lo que quisiera olvidar.

Wendy: Your audience for the Best of Contemporary Mexican Fiction Anthology Reading will include many poets as well as fiction writers and lovers of literature. What can poets learn from short story writers, and vice versa?
Su público en esta lectura pública incluirá a muchos poetas además de cuentistas, novelistas, y aficionados literarios. ¿Qué pueden aprender los poetas de los cuentistas, y al revés?

Álvaro: I think that short story writers, and fiction writers in general, have so much to learn from poetry: its concision, its intensity, its insistence that writing is made to be read more than once. What I like least about poets, apart from the elevated concept that many share about their mission in the world, is the belief that poetry can only be found in verse form. It also exists in prose, in prose fiction, and above all in short stories. Because of their typical sources of inspiration, but also because of their concision, intensity, and capacity to be read many times, short stories are the closest thing to poetry that we fiction writers can create. Aside from that, let’s not forget that fiction can also be written in verse.
Creo que los cuentistas, y los narradores en general, tenemos todo que aprender de la poesía: su concisión, su intensidad, su certeza que hay que escribir para ser leído más de una vez. Lo que me gusta menos de los poetas, además de la alta idea que muchos tienen de su misión en el mundo, es la creencia de que la poesía sólo se encuentra en las composiciones en verso. La hay también en prosa, en prosa narrativa, y muy especialmente en el cuento. Por la inspiración que suele originarlo, pero también por su concisión y su intensidad y su vocación de ser releído, el cuento es lo más parecido a la poesía que podemos escribir los narradores. Por lo demás, no hay que olvidar que existe también la ficción en verso.

The DIFFICULTIES OF CLASSIFICATION
A Bilingual Q&A with Best of Contemporary Mexican Fiction Anthology Editor Álvaro Uribe
with Wendy Burk (Translations by Wendy Burk)

Wendy: Álvaro, your introduction to Best of Contemporary Mexican Fiction states, "The short story writers gathered in this volume belong to several generations of writers characterized by an unclassifiable variety.” In your opinion, what makes the contemporary narrative so difficult to classify?
Álvaro, en su introducción a
Best of Contemporary Mexican Fiction, escribe que "Los cuentistas reunidos en este volumen pertenecen a varias generaciones de narradores caracterizadas por su inclasificable variedad." En su opinión, ¿qué hace que la narrativa contemporánea sea tan difícil de clasificar?

Álvaro: During the 19th century, several schools of fiction—almost all French in origin—boasted Latin American adherents; for example, realism and naturalism. In the 20th century, this type of school began to disappear, although literary criticism or the demands of the publishing industry did classify our writers into groups, such as the novelists of the Mexican Revolution, the Latin American "Boom," or, associated with the Boom, magical realism. But for decades now, at least since the 1980s, writers of fiction in Spanish cannot be classified in this way. To my knowledge, the only literary groups with ideals in common are Mexico’s Crack Movement and Chile’s McOnda, both of which were founded as a reaction against bad imitations of magical realism. The rest of contemporary Latin American fiction writers resolutely follow their own paths; every author, and sometimes every book, is a school in itself.
En el siglo XIX hubo escuelas narrativas, casi todas nacidas en Francia, que tuvieron seguidores en Hispanoamérica; por ejemplo el realismo y el naturalismo. En el siglo XX las escuelas fueron desapareciendo, aunque la crítica o las necesidades de la industria editorial agruparon a los escritores en corrientes: por ejemplo, la novela de la Revolución o el "Boom" latinoamericano o, derivado de éste, el realismo mágico. Pero hace décadas, por lo menos desde los ’980, que los narradores en español no se dejan clasificar. Los únicos, hasta donde yo sé, que han creado grupos con ideas más o menos comunes a sus integrantes son los del "Crack" en México y los de McOnda en Chile, ambos para oponerse a los malos imitadores del realismo mágico. Los demás narradores latinoamericanos activos en la actualidad siguen caminos resueltamente individuales, en los que cada escritor, y en algunos casos cada libro, es una escuela.

Wendy: At the end of the introduction, you reference one affinity shared by the writers included in Best of Contemporary Mexican Fiction: “a certain distance—emotional, ironic, reflective, linguistic—from the act of storytelling… a healthy distrust in the ability of words to capture adequately the chaos of reality as lived or imagined by Mexicans.” How do you feel you do (or do not) interpret this distance in your own fiction?
Al final de dicha introducción se refiere a una afinidad compartida por los autores incluidos en
Best of Contemporary Mexican Fiction: “cierta distancia—sentimental, irónica, reflexiva, lingüística—respecto del hecho mismo de narrar… esta saludable desconfianza en la capacidad de la palabras para asir cabalmente la caótica realidad vivida o imaginada por los mexicanos.”¿Cómo piensa que interpreta (o bien no interpreta) esta distancia en sus propios ficciones?

Álvaro: I try to keep my distance from the ‘story,’ for the most part, in two ways. First, by distrusting the third-person-singular narrative voice. Instead of using an omniscient narrator, I prefer to tell the tale from within, to relate the fragmented, partial version told by each of the characters, leaving it to the reader to join together this set of sometimes contradictory opinions. Second, by unlearning, in whatever book I’m currently writing, everything that the book I wrote before had to teach me. As much as I can, I avoid the temptation to repeat myself, to find ‘my own voice’ once and for all. And I suppose there’s a third method of distancing that could be summed up as irony, but to proclaim oneself to be ironic might be a bit much.
Yo trato de tomar distancia con respecto a lo narrado de dos maneras, principalmente. La primera: desconfiar de la voz narrativa en tercera persona del singular. En vez de usar a un narrador omnisciente, prefiero contar las cosas desde adentro, dar la versión siempre fragmentaria y parcial de cada personaje, dejar que el lector complete una serie de opiniones ligeramente contradictorias entre ellas. La segunda: desaprender, en el libro que estoy escribiendo, todo lo que me enseñó el libro inmediatamente anterior. Evito en lo posible la tentación de repetirme, de encontrar de una vez para siempre “mi propia voz”. Habría un tercer distanciamiento que puede resumirse en la palabra ironía, pero autodenominarse irónico puede parecer solemne.